El afilado de cuchillos es casi tan antiguo como la humanidad. Ya en el Paleolítico, los primeros hombres descubrieron que al golpear unas piedras contra otras obtenían lascas con bordes cortantes. Aquellas herramientas rudimentarias fueron el origen de un largo camino de innovación que ha pasado por materiales como el hueso, la madera, el cobre, el bronce o el acero. Pero… ¿cuándo nació realmente la figura del afilador?
El afilador ambulante: un profesional insustituible
Durante la Edad Media, el afilador de cuchillos se convirtió en una figura imprescindible. Su trabajo no era sencillo: requería precisión, destreza y una gran técnica para devolver la vida a cuchillos, tijeras o navajas desgastadas por el uso.
Una de las historias más conocidas se sitúa en el siglo XVII, en Ourense. Cuenta la leyenda que un afilador extranjero necesitaba reparar su rueda y acudió a un carpintero local. Este, además de arreglarla, tomó medidas para replicarla en su taller. Desde entonces, la ciudad gallega es conocida como la “Terra de chispas”, por los destellos que generaban las ruedas de afilar en las calles.
Con el tiempo, el oficio se extendió por Europa y América, perfeccionando las técnicas y adaptándose a cada cultura. La llegada de las primeras ruedas motrices fue un punto de inflexión: el trabajo seguía siendo manual, pero más eficiente.
En aquella época, donde todo se arreglaba en lugar de desecharse, los afiladores daban una segunda vida a pucheros, sartenes, cuchillos y toda clase de menaje del hogar.
El significado del afilado en la gastronomía
El afilado de cuchillos va más allá de la utilidad práctica: en muchas culturas es sinónimo de respeto al producto y al comensal.
- Japón: los chefs consideran el afilado parte esencial de su técnica. Los cuchillos japoneses, con su ángulo reducido, permiten cortes tan finos y delicados que forman parte del ritual gastronómico. Descubre aquí nuestra selección de cuchillos japoneses.
- España: el corte de jamón es un arte reconocido en todo el mundo. Un cuchillo bien afilado es la clave para obtener lonchas finas y uniformes que potencien todo el sabor de la pieza. En 3 Claveles encontrarás una gran variedad de cuchillos jamonero.
- Panadería y repostería: un buen filo es la diferencia entre una rebanada impecable o un producto aplastado. Consulta aquí nuestros cuchillos para cortar pan.



Del trabajo manual al afilador moderno
Hoy en día, cualquier persona puede afilar un cuchillo en casa sin necesidad de grandes conocimientos técnicos. Esto es posible gracias a la evolución de las herramientas, que se han vuelto más seguras, rápidas y fáciles de usar.
Los afiladores modernos de 3 Claveles, como el manual de 3 pasos, el modelo con ventosa de seguridad o el innovador 7 en 1, utilizan materiales como el diamante, el carburo de tungsteno y la cerámica. Con ellos, la tradición del buen afilado se mantiene viva, pero adaptada a las necesidades de la cocina actual.
Una curiosidad final: afilar no es solo cortar mejor
Cuando pensamos en afilar cuchillos solemos centrarnos en el resultado: un corte más limpio y preciso. Sin embargo, detrás de este gesto cotidiano se esconde algo más profundo, casi ritual.
- Seguridad ante todo: un filo correcto facilita el trabajo en la cocina, haciéndolo más seguro y evitando deslizamientos.
- Respeto por la gastronomía: cuidar el filo de un cuchillo es una forma de honrar el ingrediente y el proceso culinario.
- Sabiduría popular: los antiguos afiladores solían decir que “un cuchillo afilado alarga la vida de quien lo usa, porque evita accidentes innecesarios”.
Así, afilar no es únicamente mantener la herramienta en buen estado: es un recordatorio de que cocinar también es un arte que empieza mucho antes de encender los fogones.


